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miércoles, 2 de agosto de 2017

Esta cálida incertidumbre

"Algunas presencias resultan bienhechoras por su sola manera de ocupar el espacio. Por el hecho de estar allí, el espacio dejaba de ser neutro. Yo no sé demasiado bien cómo decirlo. En su presencia y en su proximidad siempre experimenté la sensación de que se formaba una especie de círculo que nos envolvía a los dos en un "interior" compartido, algo así como un abrigo".
Jean Toissant Desanti en Historia de la razón, de François Châtelet

     La dicha comienza a vislumbrarse por todos lados. Las caléndulas vuelven a asomar de una maceta en el balcón. Ahora el sueño de aquella noche se hace retrospectivo: los tiburones blancos, naturalmente, no tienen que depredarle a este estado. Mis cabellos se sacaron el paraguas y beben del agua de lluvia, se acomodan al ritmo de una bicicleta que no esquiva el trueno que Zeus no lanza iracundo. Si aprendí bien, en este último tiempo, es que nada tiene que ver el amor con un vértigo irresoluble que a la vez que nos apelmaza la tierra, nos va pudriendo las raíces. Cuando la incertidumbre se me mete en el pecho, ahora me ofrece su costado más atento, el de una cálida admiración que no deja de sorprenderse, de que vendrá un brote de mil alegrías relevante de los mismos colores o aún mejor. Con una delicadeza que se me acurruca entre los pies y me viene a decir como salido de un día de primavera que nos quedemos retozando un rato más.


jueves, 29 de diciembre de 2016

No te puedo, no te quiero, no te voy

No te puedo odiar a pesar de, lo que mi mente interpreta, como desaires.
Porque no es justo, que yo mida así la realidad.
No te puedo querer menos. 
Que yo quererte quiero, con el mismo amor con el que arriban tus aproximaciones.
No te quiero odiar porque cuando empiezas a hablar, tu boca engulle todos mis sentimientos hostiles y acaba con la ira apelmazada.
Y eso que me llevás no sé adónde pero con toda la paz.

No te voy a odiar porque siento que te amo. 

miércoles, 23 de noviembre de 2016

Nebulosa paralela

Al menos fuimos coautores esculpiendo sentimientos numinosos
catalizados por la salvia de alguna nebulosa paralela
 
Aún así todavía me gustaría arrancarle de un beso
todo aquello que le hace dudar sobre mi capacidad de amarlo

El asunto sería poder colarme en una estrella fugaz
para luego abordarlo con la boca abierta.



domingo, 16 de octubre de 2016

La dicha del querer a alguien

Esa inexplicable sensación de concebir adorable todo lo suyo
De registrar su ausencia como el incremento de aquél sentimiento
De aprender a regocijarme en la dicha del querer a alguien y manifestarlo
De asumir que no quiero arriesgarme a someter este cálido y real cariño al capricho de exigirle alguna expectativa
De ofrecer lo que esté a mi alcance y atender a recibir lo que de corazón está procurándome

miércoles, 11 de noviembre de 2015

De mates y amoríos

Después de la famosa sentencia "tenés quien te caliente la pava", propongo la no tan comprometedora observación: "tenés quien te cebe el mate".
Contemplaría aquellas compañías que reciben la suficiente confianza de nuestra parte como para que nos preparen esta conspicua bebida, mientras nos propinamos otro tipo de intercambios afectuosamente expresivos... ¡pero a poner atención a que no nos laven el mate!

viernes, 27 de septiembre de 2013

Retorno



vení...

quiero Sumirme Contigo
regarnos las Plantas
volver a nuestras Raíces

que el Vacío pujó a la Flor
que veníamos escapando
y en medio del caos Nos Encontramos

vení...

que nos recibe el Sol en su Luz
que estamos dando a Luz Amor
y el Suelo Nutre y Devuelve a la Vida

jueves, 14 de marzo de 2013

Conocimiento a las escondidas

      Están jugando a las escondidas con el conocimiento. Pero no sólo lo fuerzan a esconderse, cuando contadas son las veces que uno pueda llevarse la sorpresa de que éste ha salido a encontrarlo a uno, sino que lo encomiendan a los lugares más recónditos, lejos... lejos, condenado su arribo al perpetuo clasismo que imponen a los libros los barrotes de los gruesos precios y las escuelas de la mala educación, entre líneas disimuladas, bajo apariencias textuales que nos resultan inhóspitas luego de segundas, terceras y cuartas lecturas, salpicando reducidos detalles que de tan estrechos parece evidente, constituyen apenas las migajas que nos dejaron las minorías quienes se han reservado para sí y deglutido el conocimiento. Pero lo vamos a encontrar, el hecho de que no esté servido a nuestra mesa, de que nos sea maquillado o directamente negado nos va a dar la fuerza, porque ningún gobierno ni sistema educativo nos va a venir a privar de mostrar cómo podemos jugar de otra manera con él, a arrancarlo de quienes se arrogan egoísta y provechosamente de él, a desempolvarlo, a deconstruirlo, comprenderlo, a transmitirlo, a comunirlo, resignificarlo, porque a aprender hemos venido, a aprender estamos dispuestos biológicamente, hasta espiritualmente, a aprender a mejorar tomándonos como referencia a nosotros mismos, y para todos.

     Esta publicación, si bien sencilla, firmemente descree que las palabras alcancen como medio porque el medio nunca basta, pero escribe igual porque este medio puede devenir entero por medio de abrazos y besos que pronto podrá al fin dar. Aquí escribo para expresarle las gracias a quien me presta su impulso diario de no cesar pese a los vaivenes que puedan presentarse en mi deseo de aprender cada vez más a mejorar y hacerme más abierta, comprensiva y completa, pero ni siquiera mejor humana, sino un ser que pueda ser con los demás tal que ese abismo se diluya. Gracias, José María. El conocimiento es infinito, pero creo que la sabiduría lo es aún más y más importante en el camino de orientar y darle sentido a ese conocimiento para saber comunir, y vos te has traído mucho de ella, y además, me la comunís. Te Amo Mucho, Mucho y Más.

martes, 22 de enero de 2013

Desnudez

cuerpo que nos va labrando la identidad
como si no nos recordáramos de otra manera
corpóreamente demarcados
rasgos de vida se nos quedan
corpóreamente observados
lingüísticamente satisfechos
me gustaría que mi beso te traiga amor
quiero darte las buenas noches y mi bien
lo interior se exterioriza, aunque tal vez semejante dualismo no sea de verdad
¿y qué importa si no lo es?
vestite y practiquemos un nudismo desnudista
y cubrime con tus sueños
¿te animás a arrancarte tu vestido de piel?
ahora sí que te siento

miércoles, 26 de diciembre de 2012

Como barrilete de niños...

Si te alcanzo,
me remonto  
Para J.M.

sábado, 3 de noviembre de 2012

Reinvertida

me desarmo del bullicio,
y me remiendo
con la voz de un pajarito
que ha bajado a alimentarse
del silencio de las migas
que la prisa nos derrama

me desvisto de la razón
que me entorpece y me ciñe,
a la idea de que poco queda en mí
de animalidad y naturaleza


alborotaré los motivos,
me robusteceré con la risa,
y echaré a andar a las ganas


aclararé la mirada
para que se desvíe de la inercia que la estanca,
amplificaré su espectro (no sin esfuerzo)
para que sea ocupa de las palabras
y comunicación sin medios



me reinvertiré,
a los pensamientos les ha llegado su modorra
voy a estrechar los iris
y vivir hasta morir algún día en los ojos de alguien

domingo, 30 de septiembre de 2012

Desarraigo


Descomponerme desde la primera palabra.
El pasado aún se atribuye la inoportuna, la inevitable cualidad de querer revestir el futuro.
Nos sella la sangre, y luego se escabulle en el escondrijo del recuerdo evanescente.
El trabalenguas del lenguaje sigue mediando por mí.
Su filo aún me atraviesa como lanzas en carne de goma espuma.
Son muchas las veces que sueño con ser algo más que lágrimas derramadas por un presente que no me pertenece, que me expulsa y me recluye en un desarraigo.
Presente que fue pasado para mudar en futuro.
La locura del tiempo.
Una vaca no siente necesidad de problematizar con lógica.
¿Será por eso que no la dejan llegar a la mayoría de edad?
No a todas las causas les suceden efectos.
Pero los chemtrails no pueden obnubilar al Sol.  
Plantaré hasta en cemento.
La realidad se autocondena por irreal.
Y yo, que he descubierto que me entristece la soledad. 
Que amo la vida.
Y te amo.

sábado, 25 de agosto de 2012

Incluidos



Conteneme como el tronco a los años,
te contendré como los sueños a los traspiés

Ni de los desastres me excluyas,
figurame irresponsable y amame aún ante esta confirmación

Luego quereme más cuando a este maya 
volvamos asequible la perfección de los instantes de amor,
que de tanto anhelar a veces quedo estancada en el intento

No te culpes, culpanos
No nos apesadumbremos, crezcamos en el alma que aprende de la aurora
Al fin y al cabo, la sombra no es más que la cara reversa de la luz,
oscuridad que parece parir todo lo factible 

jueves, 26 de julio de 2012

Perfectamente asemejados

     Se encuentra sentada observando un espectáculo del cual aún no es parte. Alrededor, la gente, sentada o de pie, se acomoda ante la inminencia del recital anunciada por el despertar de las luces de colores y la presentación de los instrumentos musicales dispersándose sobre el escenario. Desde allí, una banda acuñada en el momento Familia Fa-Sol se va agrupando mientras ella, desde el suelo, sigue preguntándose acerca de instrumentos que aprecia por primera vez. En su interior, le corretean las ganas de disfrutar como lo ha hecho a lo largo de una tarde que no sólo adoptó los colores del Sol y del cielo celeste, sino que inhaló la textura del parque, el aroma al aire libre celebrado con mate, y pronto, los sabores de deliciosas tartas y porciones de budín casero de camping. A su lado, su tierna compañía le recuerda qué bello es sentirse amada... y qué ganas le brotan de retribuir lo recibido y de saberse entonces dadora, para aguardar con el anhelo de quien espera el arribo del beso que estaciona en los labios pero cuya sustancia asciende al alma. Qué impulso cuando suena la música, y lo ve oscilar su cabeza de un lado a otro al ritmo de unos tambores (todavía sigo sin haber descubierto sus nombres exactos), sus brazos complementan la simetría conjugándose con la melodía que ya lo ha alcanzado, su ser todo sincroniza, como acompañado por una ella que allí está presente pero que sólo se atreve a bailar en su interior.

     Los niños siempre son los primeros en levantarse rumbo al juego, ellos aún no saben de la simpatía que el adulto le guarda al disimulo, sus cuerpecitos tejen formas tan inverosímiles como vivaces sin atender a los reparos que pueda prestar un ignoto observador. Y ella... bastante grande ya... no puede pararse sobre sus dos piernas a causa de algún intersticio a través del cual insiste tozuda la timidez. Si al menos pudiera significar con el cuerpo su encanto por la música, si pudiera entusiasmarse con los movimientos libres de algunas parejas que recreaban la pista inventada por los niños... los niños que con apenas haber entablado algunos juegos, bailaban dibujando una ronda. Y yo, cautiva de mi mente, encadenada a mi falta de espontaneidad persistiendo allí al piso de mi indecisión.

     No sé si referirme a él o a ella, porque su invitación entrañó todo su ser. Dejando los bolsos a un lado, sacamos a danzar a la realidad, y en cuanto a la ensoñación, creo que la guardaste... gracias por haberla guardado dentro de la mochila. Qué osadía me representabas, poder comprender el alcance de la obra de creación que implicaba acudir a la imaginación que marcaban mis pies... ¡qué dicha acompañarte siguiendo tus pasos! Ensayaba la aventura del artista que elabora arte por arte, y aún se atreve a introducir al placer en la ecuación. Delirio avalado por la multiformidad yoica hessiana éste, el de transmutar multiplicándonos en diversos haces. Fuera de tiempo, como descriptos por la consigna del día, vibrábamos sostenidos por las notas, siendo empujados en un trance musical conducidos por una bella voz femenina a producir saltos también en espacio y aceptar terminar transportándonos al universo cuántico perfectamente entrelazado. Allí donde cabe cualquier posibilidad, donde es factible creer que todavía se es como un niño al cual ni se le ocurre sospecharse incapaz de contar con los lápices de colores necesarios para trazar una danza de realidad con brazos y piernas extendidos. Perfectamente asemejados. 

miércoles, 25 de julio de 2012

Siempre Hesse, y su dulce constancia :)

     "Mi historia me es más importante que a cualquier poeta la suya, pues es la mía propia y es la historia de un hombre -no la de un hombre inventado, posible o inexistente en cualquier forma, sino la de un hombre real, único y vivo-. Hoy se sabe menos que nunca lo que es eso, lo que es un hombre realmente vivo, y se lleva a morir bajo el fuego a millares de hombres, cada uno de los cuales es un ensayo único y precioso de la Naturaleza. Si no fuéramos algo más que individuos aislados, si cada uno de nosotros pudiera ser borrado por completo del Mundo por una bala de fusil, no tendría ya sentido alguno relatar historias. Pero cada uno de los hombres no es tan sólo él mismo; es también el punto único, particularísimo, importante siempre y singular, en el que se cruzan los fenómenos del Mundo, sólo una vez de aquel modo y nunca más. Así, la historia de cada hombre es esencial, eterna y divina, y cada hombre, mientras vive en alguna parte y cumple la voluntad de la Naturaleza, es algo maravilloso y digno de toda atención. En cada uno de los hombres se ha hecho forma el espíritu, en cada uno padece la criatura, en cada uno de ellos es crucificado un redentor. 
    [...] No soy un hombre que sabe. He sido un hombre que busca y lo soy aún, pero no busco ya en las estrellas ni en los libros: comienzo a escuchar las enseñanzas que mi sangre murmura en mí. Mi historia no es agradable, no es suave ni armoniosa como las historias inventadas; sabe a insensatez y a confusión, a locura y ensueño, como la vida de todos los hombres que no quieren mentirse a sí mismos.
    La vida de todo hombre es un camino hacia sí mismo, la tentativa de un camino, la huella de un sendero. Ningún hombre ha sido nunca por completo él mismo; pero todos aspiran a llegar a serlo, oscuramente unos, más claramente otros, cada uno como puede. Todos llevan consigo, hasta el fin viscosidades y cáscaras de huevo de un mundo primordial. Alguno no llegará jamás a ser hombre, y sigue siendo rana, ardilla u hormiga. Otro es hombre de medio cuerpo arriba, y el resto, pez. Pero cada uno es un impulso de la Naturaleza hacia el hombre".

     Herman Hesse, Demian.



Donde los interrogantes proliferan y la incertidumbre se instala,
su presencia me inscribe la respuesta.
Como si se sumergiera por dentro, me revela la liviandad de la gravedad, 
y nos entrelazamos, haciendo valer la ley universal,
mientras vamos descifrando la trampa que suele jugar el lenguaje del pensar.

Hoy se me ocurrió identificar la disposición a la imitación como traición,
pero a la vez establecer
el deseo de llegar a mí a través de Él,
la respuesta que preciso ahora concretada
en la dicha que hallo junto a su dulce constancia.

martes, 24 de julio de 2012

IV

     Si compartir supone inmanente la partición, combinemos nuestros seres en la comunión y practiquemos con ella, la unión. ¿Y si comunimos?

miércoles, 18 de julio de 2012

Quedándote o Yéndote



"Y deberás plantar
y ver así a la flor nacer.
Y deberás crear,
si quieres ver a tu tierra en paz.
El sol empuja con su luz,
el cielo brilla renovando la vida.

Y deberás amar,
amar, amar hasta morir.
Y deberás crecer, sabiendo reír y llorar.
La lluvia borra la maldad
y lava todas las heridas de tu alma.
De tí saldrá la luz,
tan sólo así serás feliz ♫






Y deberás luchar
si quieres descubrir la fe.
La lluvia borra la maldad
y lava todas las heridas de tu alma.

Este agua lleva en sí
la fuerza del fuego,
la voz que responde por tí...
por mí...
y esto será siempre así:
quedándote o yéndote".




 ♪ Quedándote o Yéndote
Luis Alberto Spinetta
Fotografías: el Sol de verano irradia los zapallitos en la casa de mi abuela

domingo, 15 de julio de 2012

Sin título

    La mirada humedecida de dolor.
    El tambor del corazón que golpetea calando de pena.
    El final que no termina de instalarse, su principio que no cesa de ocurrir.
    El dolor que juzga a los más débiles.
    El lado oscuro del amor que castiga arrebatando las almas que aman, usando al amor como un arma.

lunes, 25 de junio de 2012

Las malas palabras
















¿Y qué hacemos cuando las palabras no nos dan abasto?
Cuando las palabras más bien lo que hacen es deformarnos.
Muchedumbres de letras que nos socavan de sopetón en nuestras lagunas enmarañadas.
Inertes, intangibles, definidas,
presas de un claroscuro insoslayable.
Como si pudiera tocarte al decirte, como si no te deslizaras al acabar de pronunciarte...
y decirte que quiero jugar a completar mis sentidos.
Como si con evocarte no pudiese pulir de realidad mis sueños.
Como si algún día estas palabras ostentaran surcarme como tu abrazo tendiéndome la paz en silencio.

jueves, 14 de junio de 2012

Hoy es un día perfecto para desintegrarse

     Si bien a este texto lo escribí a fines del año pasado, con el paso del tiempo me di cuenta que no tenía realmente intenciones de publicarlo, en cambio prefería reservármelo para mí como huella de este cambio, de esta determinación tan importante que he tomado, la cual no sólo se funda en la decisión de haberme cambiado de carrera, sino que concierne una nueva perspectiva ante la vida siempre demarcada por la consecución de los valores de humanidad que quiero incorporar y cultivar en lo que dure mi camino en ésta. Pero este año creí que iba a ser fundamental transmitir esta transición a la escritura en sus primeros pasos, sobre todo porque el cambio también atañe al blog, en su dirección, y una canción incluida en este disco tiñó de su influencia a un nuevo título, de manera que me he decidido a publicarlo aquí y compartirlo con quienes gusten leerlo. Por lo demás, pienso que es pertinente anticipar que todo el texto fue producto de mi ensimismada como modesta interpretación de los temas que integran dicho álbum.



Hoy es un día perfecto para desintegrarse 

     No puedo estar apartada de la música, menos aún ante un cambio tan importante como el que estoy atravesando, necesito estar acompañada de las adorables vibraciones que traducen en notas los sonidos del alma. Desde luego, voy eligiendo mi banda sonora de acuerdo a mi estado de ánimo para que potencie mis sensaciones, pues sintiendo con intensidad me percibo vital, y en esta ocasión pude redescubrir por medio de las traducciones de sus letras a una banda tan magistral y excepcionalmente poética como lo es The Cure, adecuando las canciones que forman parte del disco Disintegration a mi experiencia subjetiva.

     El álbum comienza con una canción cuyo título podrá resultar paradójico, ya que no es para nada simple.. inicia su recorrido circular emanando susurros del viento que sabemos precede a la lluvia, y un centelleo semejante al reflejo de la Luna sobre un paisaje bañado de oscuridad crecen gradualmente, sólo entrecortados por campanas que enaltecen en un ensueño, mientras nos conducen a la voz apenas perceptible y envuelta en una especie de bruma de Robert Smith... pero un momento... Robert nos confiesa en Plainsong “Y el viento está soplando como si fuera el fin del mundo'. Vos dijiste: ' Y está tan frío, es como el frío si estuvieras muerto”. Esta imagen, que parece ser ensombrecedora, particularmente no lo es, porque él no está muerto o al menos no completamente pues luego su interlocutor le sonríe para qué él mismo replique más tarde: “Creo que estoy viejo y estoy sintiendo dolor. Vos dijiste: ' Y todo está acabándose, como si fuera el fin del mundo ' “. Cuando uno se siente viejo, desgastado y más aun afligido se hace inminente un cambio, una lluvia que con sus gotas nos lave y desnuble la vista a fin de dar cuenta de aquello que tanto presentíamos: una destrucción del mundo del cual nos sujetamos sólo dependerá de la desaprensión del mundo como lo conocemos, sólo así podremos recuperar la marcha. El frío nos recordará que aun sentimos, siendo lo bastante fuertes como para encontrarnos en el abismo, y aun así desgarrar a la neblina, buscando ese lugar concéntrico donde en la noche se guardan los rastros de luz. Si la Luna es satélite de la Tierra, y tan bien lo suple al Sol cuando éste se esconde del otro lado de nuestro planeta. Al igual de esperanzadora que la lluvia o la sonrisa de quien entabla diálogo con él en forma de canción.

     A su fin, de inmediato comienza a cautivarnos la melodía tan encantadora como melancólica de Pictures of you, la cual nos narrará el remordimiento, la desazón e incluso el auto-reproche que a veces suscita y deviene al hecho de tener que dejar algo atrás, desprendiéndonos definitivamente de ello. Finalmente culmina en forma de lamento, que encierra y resume su desarrollo. “No hay nada en el mundo que yo haya querido tanto que sentirte en lo profundo de mi corazón. No hay nada en el mundo que yo haya querido tanto que nunca sentir la ruptura de todas mis fotos de ti”. ¡No se imagina Smith, al subir y bajar su voz la forma en que nos conmueve el alma y al quebrarla, nos la desintegra en mil pedacitos!

     Tenemos que superarlo, debemos hacerlo, de otra manera aquello nos consumirá, nos apagará y jamás querríamos decepcionar al Sol, que nos irradia de vida en su luminosidad. Entonces se nos presenta Closedown cuyo significado podría traducirse en un cierre perpetuo, ese punto final que tanto se ansía, porque “se me acaba el tiempo, estoy desfasado, y me estoy apagando”. Resulta extraño tanto como magnífico cómo las canciones de The Cure por más oscuras o perturbadoras que puedan ser, siempre conllevan algún tinte brillante, del cual puede soltarse en el momento menos esperado una armonía embriagadora. “Siempre tengo la necesidad de creer de verdad en algo más que en burlas. Si al menos pudiera llenar mi corazón de amor”. Es lo que anhelamos, la vibración que sólo puede surgir de nuestro interior, la más hermosa por elevada que nos llevará a la verdadera evolución porque une y no destruye, el amor.

     Entonces la transición nos llevará a Lovesong, un tema que además de ser uno de sus más difundidos tiene como cualidad el hecho de que a pesar de la apariencia en el título, en realidad no entraña en su pegadizo como angelical 'riff' una canción de amor (más allá de que en lo singular Robert Smith se lo haya dedicado a su esposa), sino que representa en parte una falsa esperanza en su hundimiento. Subrayemos la palabra solo, para apreciar mejor el contexto. “Cada vez que estoy solo con vos, vos me hacés sentir como si fuera libre otra vez. Cada vez que estoy solo con vos, vos me hacés sentir que estoy limpio de nuevo”. Aquí nos encontramos solos con esa situación, porque aún permanece el recuerdo en la cabeza, a pesar de que ya todo se haya quebrado. En cuanto al concepto del disco, siguiendo la línea anterior, el mensaje sería algo así como dado que uno aunque lo intenta, sus resultados son fallidos, y no puede olvidar, entonces deviene el autoconvencimiento, se promete en este caso que se seguirá amando a esa persona que ya no le corresponde, y de este modo se lo promete a ella también, dejándole la carga de la culpa porque es quien ha dejado de actuar recíprocamente y por otro lado porque es claro que aun no pudo superar siquiera enfrentarse a ese dolor, quizás por temor que de veras lo está desintegrando, aun más; verse obligado a cumplir esta clase de promesas, puesto que como escribió Nietzsche “se pueden prometer acciones, pero no sentimientos pues éstos son involuntarios. El que promete a alguien amarle siempre u odiarle siempre o ser siempre fiel, promete algo que no está en su poder. Lo que puede prometer son acciones que, en verdad, son ordinariamente las consecuencias del amor, del odio, de la felicidad, pero que puedan también provenir de otros motivos, pues a una misma acción conducen caminos y motivos diferentes. Por consiguiente, la promesa de amar siempre a una persona significará: mientras yo te ame, te prodigaré las acciones del amor; si dejo de amarte, continuarás recibiendo de mí las mismas acciones, aunque por otros motivos, de suerte que en la cabeza de los demás hombres persista la apariencia de que el amor es inmutable y siempre el mismo. Se promete, también la persistencia del amor cuando, sin cegarse a sí mismo se promete a alguien un amor eterno”. Pienso que cuando alguien empieza a actuar llevado por la costumbre, comodidad o conformismo, su estado es lo más similar a la pasividad, nada lo moviliza, el deseo se ausenta desconocido, se muere prolongadamente. Con esta afirmación no estoy avalando el divorcio, sólo he adoptado una visión de hacer las cosas apasionadamente, porque de haber convenido en una decisión así es claro que es debido a que se ha alcanzado cierto grado de crecimiento personal y de comprensión producto del tiempo de conocimiento entre dos seres que los ha motivado a crear lazos muy fuertes entre ellos.

     Citando a Heráclito, “en los mismos ríos entramos y no entramos, pues somos y no somos los mismos”. Si bien nuestra individualidad permanece intacta, conservamos nuestro nombre y apellido, y podemos vernos al espejo como una persona de carne y hueso, conforme verificamos nuevas experiencias, nos abrimos a diferentes conocimientos, podemos tener mayor alcance de otras realidades y nuestro interior se va nutriendo de aquellos elementos, que si somos sinceros también los volcaremos hacia el exterior, creando nuestro propio cambio. Ahora bien, depende de la velocidad con la cual lo realicemos y cuántas expectativas apostemos a ese cambio, realmente puede asustarnos. Porque una nueva verdad puede desestabilizar y sacudirnos el mundo que hemos estructurado, o que en su defecto (casi siempre); amoldado a nosotros, sobre los cimientos de un sistema de creencias que todo el tiempo están en juego enraizadas entre las más atrevidas variantes. Cuando esa llamada idealización se desmorona, cuando la ceguera se desnuble a causa de la lluvia, y el mundo no sea más que el reflejo de nuestra mente, ¿seremos capaces de arriesgar nuestra felicidad al costo de ser honestos con nosotros mismos? El órgano de Last Dance me da punzadas... “Pero Navidad llegó tarde esta vez, más triste y más fría, sin su antiguo esplendor y alegría. E incluso si nos emborracháramos, no creo que lograra besarte como antes lo hacía, pues donde antes veía una niña, ahora encuentro a una mujer”.

     Sin embargo, sobre todo al tema que más me abracé, ya que me identifiqué realmente con él fue a Lullaby, encandilada por su melodía angelical a partir de la cual da comienzo. Siempre me suscitó fascinación e intriga la realidad paralela de los sueños, cómo caemos irremediablemente sumidos ante él, o ese “hombre araña” que atrapa a nuestro costado consciente y libera al inconsciente, dejando con ello al descubierto todos nuestros deseos, sentimientos y pensamientos más profundos. Mientras cuando estamos despiertos tenemos cierto poder de decisión respecto a mostrar alguna cualidad o atenuar otra, en este aspecto las limitaciones son inexistentes, carecemos del discernimiento sobre cómo actúa, es puro inconsciente fluyendo y refluyendo, y nunca sabemos qué es lo que nos puede deparar allí donde nuestra mente no tiene nada qué hacer más que dejarse fluir. La melodía suave, los acordes que se van apagando con el bajo in crescendo y nos introducen en el órgano que prolonga esta combinación surrealista, introduciéndonos a una voz que culmina en susurro, la cual nos lleva a esa lírica tan macabra como sentida, tan mágica como incierta, como escrita para quienes no sólo dormidos soñamos, sino también despiertos. Esta canción me estremece de tal modo que me conmueve. “Y sé que esta mañana despertaré en el frío tembloroso. Y el hombre araña siempre está hambriento”... y aunque nos topemos con temores que acechen nuestros sueños, no por ello dejaremos de soñar, porque pronto vamos a despertar y comprobar que sólo fue una pesadilla, y nunca, jamás permitiremos que nadie robe nuestros sueños.

     Como en una danza de guitarras sónicas, se va enalteciendo Fascination Street, mientras cede el paso a unos tímidos acordes de bajo que endulzan este solapamiento. El hundimiento se intuye, colapsa toda la introducción para dejarnos sin habla ante esta sinfonía guitarrística, eclipsados por cada una de sus secuencias que nos transportan a un estado que resulta lo más semejante a lo onírico. Y vamos a movernos al ritmo como si supiéramos que se va a acabar, tambaleando entre sueño y pesadilla, entre los difusos límites que distinguen la realidad de la ficción. Basta acondicionarnos por la penumbra, para quedarnos librados ante ella, en nuestras más racionales e incrédulas mentes harán torsión.

     Si hablamos de una canción sobre la cual Robert desparramó los trozos de su alma desintegrada fue en aquella que le da nombre al disco. Disintegration es minuciosidad, crudeza por completo que retrata el desmoronamiento, el estar tocando fondo. Ahora, si hubo una canción que realmente sentí que me ha traspasado la piel, tengo que hacer una ruptura en la sucesión ordenada del disco y remitirme a la última del disco, porque esa canción es devastadora en cada una de sus palabras, tan precisamente elegidas, como si hubiera estado observando mis momentos de angustia o más aún, como si también Smith los hubiese protagonizado. Esta canción refleja el miedo, la falta de certezas, el auto-reproche sumado a la necesidad de tener que dar explicaciones, las desesperanzas porque vamos a desintegrarnos y luego ¿qué ocurrirá?... “Y ya ahora el tiempo se ha ido. Otro tiempo desperdiciado, desesperadamente combatiendo al diablo, futilmente. Sintiendo al monstruo trepar dentro de mí, sintiéndolo roerse todo mi corazón. Nunca perderé este dolor, nunca soñaré contigo otra vez”. ¿Es que acaso podrá olvidarse el dolor, o tendremos que contentarnos con echarle un cobertizo pues quedará latente para resurgir cuanto menos lo temamos?

     “Las horas se han ido, malgastando el tiempo, todas ellas esperando la lluvia”. Antes de que diera comienzo Prayers for the rain en el interior de mi cuerpo ya había alumbrado el cambio, fluyendo navegaba a través de mi sangre, inundando esos obsoletos cercos autoimpuestos, desanegando trechos de caminos ni siquiera alguna vez imaginados. Eran mis propias estructuras, mis mismísimos cimientos los cuales me estaban resquebrajando. Me he convertido en una oradora y la lluvia se ha transformado en mi objeto de oración, siempre la anhelo, pues la lluvia tan ambigua, que entraña al igual que estruendo y calma, entre la luz y la oscuridad, la humedad y la purificación, representa la combinación perfecta para comenzar la mutación, el pasaje necesario que luego da lugar al sol, la energía de los rayos atravesándome y las gotas golpeteándome en lo más íntimo de mis reproches, destruyendo uno a uno mis engaños... tendiendo a escuchar, comenzando a vivir la explosión de sentidos que brota de mí, sólo faltaba encontrarme, reconectar mi energía, embriagándome de lluvia. Hoy ya no temo a la claustrofobia de hallarme escudriñando mi alma. Ahoguemos estas falsas expectativas, no debe haber salvavidas que logren contener todo su peso, llevémonos a flote sólo los verdaderos sueños. The same deep water as you. Y odiemos intensamente esta casa y su apaciguamiento, el arrepentimiento no nos conducirá a un verdadero aprendizaje sino a la frustración del error que persiste. Una casa no es siempre un hogar, y si le somos agradecidos al dolor, ya no dolerá esta ausencia, Robert.

domingo, 8 de abril de 2012

Le Fabuleux Destin d'Amèlie Poulain

 Jean-Pierre Jeunet
2001

     Desde que la vi por primera vez, hace unos años, hasta hace un par de días que repetí su compañía, no he conocido hasta ahora obra del cine en la cual me haya encontrado a mí misma, ni película que alcance a equiparar mi encanto por ésta. Y me atrevo a asegurar que siempre será mi preferida. La belleza de la banda sonora compuesta por el genial Yann Tiersen, su fotografía, sus personajes (en particular, Amèlie y Raymond), la focalización en las miradas como en los pequeños gestos me han hecho amar a esta película como en aquella primera ocasión, sinceramente no ha habido otra que haya conseguido arrancarme  lágrimas de emoción inmensurables.
     Se puede decir de Amèlie que es una chica fuera de lo común, una chica soliaria, una soñadora quien ha desarrollado su imaginación desde muy pequeña, una chica sensible que otorga especial atención y cuidado a los detalles, ella puede encontrar en una diminuta cajita de madera fragmentos de la infancia de una persona, porque es capaz de vislumbrar que las cosas simples, los pequeños placeres cotidianos son aquellos que nos caracterizan y le imprimen una huella a nuestra personalidad, nos distinguen de entre la multitud, nos hacen ser quienes somos.
     Amèlie también es una chica cuyos temores a ser lastimada contribuyeron a resguardarla en su timidez como me sucedió a mí cuando erigí mi propio muro para encerrarme en él, pero al mismo tiempo su sinceridad es lo bastante genuina para llevarla a crear sencillos gestos que derramen felicidad hacia su entorno, aunque sin interferir directamente en la vida de las personas. Y de eso se trata el amor, del acto de dar. Erich Fromm escribió en El Arte de Amar que “amar es fundamentalmente dar, no recibir. Sin embargo, la esfera más importante del dar no es la de las cosas materiales, sino el dominio de lo específicamente humano. ¿Qué le da una persona a otra? Da de sí misma, de lo más precioso que tiene, de su propia vida. Ello no significa que sacrifica su vida por la otra, sino que da lo que está vivo en él -da de su alegría, de su interés, de su comprensión, de su conocimiento, de su humor, de su tristeza-, de todas las expresiones y manifestaciones de lo que está vivo en él. Al dar así de su vida, enriquece a la otra persona, realza el sentimiento de vida de la otra al exaltar el suyo propio. No da con el fin de recibir; dar de por sí es una dicha exquisita. Pero al dar, no puede dejar de llevar a la vida algo en la otra persona, y eso que nace a la vida se refleja a su vez sobre ella; cuando da verdaderamente, no puede dejar de recibir lo que se le da a cambio. Dar implica hacer de la otra persona un dador, y ambas comparten la alegría de lo que han creado. Algo nace en el acto de dar, y las dos personas involucradas se sienten agradecidas de la vida que nace para ambas”. 
    Por eso, Amèlie tendrá que aprender a ser parte de estas historias que su mente esboza como protagonista, tendrá que hacer a un lado su timidez si quiere dejarse amar porque como en un juego hay que devolver el pase, en la vida construir una realción implica comprometernos en su reciprocidad, desenvolvernos en el sincrónico acto de dar y recibir tanto que confundamos estos polos hasta fundirlos en uno solo imposible de ser identificado; así lo supo El Principito cuando se hizo responsable para siempre de su rosa. Si Amèlie quiere permitir que otras personas penetren en su mundo, tendrá entonces que armarse de coraje y aceptar que para abrirse a sentir algo tan intenso como el amor, tenemos que arriesgarnos al dolor, a la decepción, porque después de todo vale la pena, ella no tiene los huesos de cristal, y sobre todo, ella puede identificar el valor de las personas a partir de sus detalles... además, como supo reconocer el adorable Raymond, “la suerte es como el Tour de Francia, lo esperamos durante mucho tiempo, pero pasa rápido. Cuando el momento llega, hay que saltar la barrera sin vacilar”.