domingo, 10 de septiembre de 2017

Estados oníricos


    Una vuelve empujada a la vigilia por la pesadilla que es angustia, que fue en su discurrir onírico grito y paralización coercitiva por venir de un exterior que se impone a la fuerza. Pero no se reacciona sino por la inaudita impresión de que en realidad todo esto viene del interior. La lluvia truena con la intensidad plutoniana con la que una no siempre está preparada para transigir. Que conmueve hasta al que se ha fabricado y declarado una vida aparte de los fenómenos naturales. El entorno zozobra con una energía que también es, por ser inherente, constitutiva de la vida. Alguna florece y cosecha, otra, que se inclina y se resquebraja en sus consideraciones iniciales, vuelve a labrar la tierra para sí misma. Con una confianza consolidada, de que la verdad es tan grávida en sus consecuencias que termina saliendo a relucir, distinguible por su pujante presencia enredada de venas y arterias capaz de cobrarse la certeza de un Yo petulante, con la sangre que lleva por vida. 

Imagen: Maxime Sabourin

jueves, 7 de septiembre de 2017

Amor líquido

Radicando en un sistema de vida donde la incertidumbre se derrama sobre los vínculos humanos y provoca el divorcio de sus átomos al punto de volverlos frágiles, inconstantes, volátiles, inciertos, huidizos, imprecisos, innominables, desconfiados, sospechosos, inverosímiles; al decir de Zygmunt Bauman, basados en alguna "conexión que no debe estar bien anudada, para que sea posible desatarla rápidamente cuando las condiciones cambien".
Esta modalidad, acaba siendo prevaleciente y por esta razón, puedo registrarla como la logística de un sistema de vida cuyos movimientos incalculables sacuden los vínculos de la forma que lo hacen con las economías de los países. Y todo legitimado, con el agua bendita de la nueva era que propone prescindir de la regularidad y en cambio, desapegarse, fluir sin un fin, tan sólo concentrarse en el aquí y el ahora pero con la misma fachada que la religión tradicional, porque se destaca que la realidad es una ilusión y la forma de emanciparse es trascenderla, como antaño se pretendió llegar al mismo objetivo desatendiendo el interés sobre el cuerpo.
Entonces, sita en este sistema de relaciones líquidas, pienso que atreverse a cultivar (derivando todas las implicancias que tiene este concepto en agricultura) el amor como tarea constante y voluntariosa en sus diversas manifestaciones, es un acto contracultural y hasta revolucionario.