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jueves, 11 de mayo de 2017

Apuntes mientras leo Psicología de las masas...

*Entre tanta indagación de las masas: efímeras y duraderas, homogéneas y heterogéneas, naturales y artificiales, yo sólo puedo pensar en esto...

*Parafraseando a Ricardo Arjona: Ayúdame, Froi, que no cesa de abrírseme el apetito.

*De repente (págs. 102-103) no sé si estoy leyendo psicoanálisis o un cuento de terror: "un niño desesperado por la pérdida de su gatito declaró paladinamente que él mismo era su gatito, empezó a caminar en cuatro patas, no quiso sentarse más a la mesa para comer, etc...". No bastando con eso se pone ultra-truculento capaz de erizarnos hasta los folículos pilosos recientemente escindidos: "la sombra del objeto ha caído sobre el yo".

*Ya lo publicaba en 1923 el libidino-sísimo dr. Freud y todavía no aprendemos: "el enamoramiento conlleva cierto perjuicio para el yo". Aún más "el objeto llega a poseer todo el amor de sí mismo del yo, ha devorado al yo"... y por último, este remate: "el trecho que separa el enamoramiento de la hipnosis no es evidentemente muy grande". Así que... ¡a dejar de enamorarse, pebetes y pebetas!


La canción es monótona, repetitiva, cursi, empalagosa, si se quiere mala!
pero dieron en la tecla con las notas de ese acordeón.

domingo, 9 de abril de 2017

De Filemón, Mefistófeles y otros daimon

"Filemón y otras figuras de la fantasía me llevaron al convencimiento de que existen otras cosas en el alma que no hago yo, sino que ocurren por sí mismas y tienen su propia vida. Filemón representaba una fuerza que no era yo. Tuve con él conversaciones imaginarias y él hablaba de cosas que yo no había imaginado saberlas. Me di cuenta de que era él quien hablaba, y no yo. Él me explicaba que yo me comportaba con mis ideas como si las hubiera creado yo mismo, mientras que, en su opinión, estas ideas poseían su propia vida como los animales en el bosque o los hombres en una habitación, o los pájaros en el aire: «Si ves hombres en una habitación, no se te ocurriría decir que los has hecho o que eres responsable de ellos», me explicó. Así iba yo familiarizando paulatinamente con la objetividad psíquica, la «realidad del alma»".


Carl G. Jung 
Recuerdos, sueños y pensamientos (1962)


Aparte de coger como los dioses, se podría decir que Sting también tiene otros atributos, musicales por ejemplo...

sábado, 8 de abril de 2017

Los valiosos arquetipos


"En la medida en que lograba traducir mis emociones en imágenes, es decir, hallar aquellas imágenes que se ocultaban tras las emociones, sentía tranquilidad interna. Si me hubiera abandonado por completo a mis emociones, lo más probable es que hubiera sido destrozado por las actividades del inconsciente. Quizás los hubiera podido separar, pero entonces habría caído irremisiblemente en una neurosis y finalmente sus contenidos me hubieran destruido. Mi experimento me afirmó en la convicción de lo valioso que es, desde el punto de vista terapéutico, hacer conscientes las imágenes que se hallan detrás de las emociones". 

Recuerdos, Sueños y Pensamientos
Carl G. Jung (1962)

miércoles, 5 de abril de 2017


Lo más lindo de haber aprobado un final
es habilitarse a una misma para darse un empacho junguiano. 


viernes, 17 de febrero de 2017

Que no parezca fanatismo ni algo en la lontananza de la cordura

No hay como pasar la noche en vela leyendo material de estudio, el cual ha recibido una considerable cantidad de improperios por parte de la que suscribe como para que mínimamente se me inicie un grosero expediente en el INADI por firme repudio a cuando menos una centena de filósofos y charlatanes varios cuyas verborragias no le deseo a nadie.

Pero habiendo sido repasado este material académico con variados métodos (en los que no podemos penetrar sin caer en la obscenidad) y diferentes colores que tienen la maravillosa propiedad de convertir tesis de cátedra en algo parecido a anuncios de circo, desde la esquivada mesa de diciembre no termino de incorporar sus contenidos a todo lo que se me da por llamar masa encefálica. Será que me rehúyen por ofendidos.

No obstante, asimismo y paradójicamente, no hay como transcurrir la antedicha y tan interesante vivencia estudiantil con la infatigable compañía de Rachma 🎔 que pone todo lo que hay que poner para que una se siga esmerando pá' delante.
Vamos, que brindando con birra por anticipado nos mentalizamos con bombos y platillos (o con piano y flauta) para el éxito.

miércoles, 15 de febrero de 2017

"... Y cuando estés conmigo, yo te sacaré los ojos de sus cuencas y los pondré en el lugar de los míos y tú me arrancarás los míos y los pondrás en el lugar de los tuyos, para mirarte con tus ojos y que tú me mires con los míos..."
Jacob Levy Moreno 


domingo, 12 de febrero de 2017

A Jung siempre se vuelve

"Se me tenía por relativamente tonto y descuidado. En realidad, esto no me molestaba. Lo que me enojaba era que me creyesen un impostor y a causa de ello se me eliminase moralmente.
Mi tristeza y mi cólera amenazaban con ser inacabables, pero nuevamente sucedió algo que antes ya había observado varias veces: reinó repentinamente la calma como si un espacio ruidoso se cerrase con una puerta a prueba de ruidos. Era como si una fría curiosidad me invadiera con la cuestión: ¿Qué ha pasado aquí? ¡Estás verdaderamente irritado! El maestro es, naturalmente, un imbécil que no comprende tu modo de ser, es decir, comprende tan poco como tú mismo. Por ello desconfía, como tú mismo. Tú desconfías de ti mismo y de los demás y te tienes por ello por el Simple, el Ingenuo y el Comprensible. Se cae en el nerviosismo cuando no se comprende".


[...]

"Con el reino de las plantas se inició la presencia de lo terrenal del mundo de Dios como un tipo de comunicación inmediata. Era como si se hubiera contemplado al creador, quien se imaginaba inobservado, por encima de los hombros cuando elaboraba juguetes o piezas decorativas. Frente a este reino, el hombre y los animales «típicos» eran partes de Dios que se habían hecho independientes. Por ello podían vagar libremente y elegir su lugar de vivienda. El mundo de las plantas, por el contrario, se encontraba sujeto para siempre a su lugar de origen. Tal mundo no sólo expresaba la belleza del mundo de Dios, sino también los pensamientos, sin ninguna intención o divergencia. Los árboles resultaban especialmente misteriosos y me parecían representar el sentido incomprensible de la vida de un modo inmediato. Por ello el bosque era el lugar donde se sentía más de cerca el significado más profundo y la actividad más horrible".


[...]

"¿Cómo podían su mujer y sus hijos soportar que el marido y padre fuera un santo, cuando precisamente ciertas faltas y defectos hacían que mi padre fuese especialmente digno de ser amado por mí? Yo pensaba: ¿cómo es posible convivir con un santo? Evidentemente esto a él tampoco le fue posible y por ello tuvo que hacerse ermitaño".

Recuerdos, Sueños y Pensamientos (1963)

domingo, 11 de diciembre de 2016

La verdad de la psico-riña a la vienesa

Cuenta la historia oficial que durante la travesía psicoanalítica a Estados Unidos Jung le vociferó a Freud "Mis sueños son mis sueños" cuando Segismundo estaba intentando hallar el falo en más lugares que los previstos al incurrir en un exceso de interpretación onírica de su almohada. Pero mucha agua ha corrido debajo de ese barco, para al fin revelar mediante un testigo (de Jehová) que en realidad los hechos habían transcurrido de un modo muy diverso y no tan cordial como se nos pretende hacer creer. Y otrasidigo, parece haber sido la causa que dio origen al cisma teórico-afectivo entre Jung y Freud.

Como veníamos redactando, el susodicho espécimen masculino de la raza humana ha declarado en su diario íntimo y cito textualmente a pie juntillas la información que me ha sido canalizada de primera fuente, con el debido respeto y verosimilitud que se merece la integridad del testimonial...

"Mi padre me había dado el escarmiento. Yo sabía que él iba a darle matraca matraca a mi madre durante toda la noche, así que no tuve mejor idea que cambiarle este sortilegio por unos morlacos para dispensarme de algún embriagante en la taberna de la embarcación. Hete aquí a quiénes me encontré en el camino hacia allí: dos individuos discutiendo apasionadamente en una jerga grandilocuente que parecía inventada por ellos para la ocasión. No pude menos que seguir con atención la interacción que empezó a ponerse más interesante que lo que pensaba hacer con la bebida que me traía entre manos. Entonces, decidí quedarme agazapado en la puerta que conducía a cubierta y asomarme de tanto en tanto para enterarme de qué iba la cosa.
Fue cuando el hombre de años más mozos (Jung) le espetó al sobrepasado en canas (Freud): -pero Estimado Señor Profesor, vení a interpretarme ésta, y le obsequió una precisa bofetada en su moflete derecho. A lo que enseguida le profirió: -Nadie se atrevía a tomar al profeta por las barbas porque pinchás más que una ortiga, cabeza de chota libidinosa. El respetadísimo no se quedó atrás y le propinó con una de sus elegantes chancletas de entre-barco un sonoro golpe en el sector anatómico donde la espalda cambia de nombre, al grito de -¡La libido no se mancha!
Algunos minutos duró el agitado intercambio hasta que el señor entre nosotros conocido como "cabeza de chota", tras sucesivos jadeos y encontrarse a punto del soponcio cada vez que el muchacho más atlético lo desplazaba más cerca de la borda, le propuso la acertada sugerencia al otro: -Pero rescatate, barrilete, que no te das cuenta que si seguimo' piña va, piña viene, nos vamo' en picada a las fauces del cocodrilo, digo de los tiburones.
Antes de que el tupido señor hubiese podido culminar su frase, el más buen mozo completó la idea: -Y no queremos correr ese destino, Veneradísimo Dr. Freud, no sin haber currado lo suficiente con nuestras psico-teorías.
El otro continuó: -Es un regio argumento el que acaba de pronunciar: me ha sacado las palabras de la boca. Psicosupersticiosísimo Dr. Jung, es usted un completo inconsciente a cielo abierto. Sin saber exactamente si tomar las palabras de Freud como un cumplido o la psico-señal para volver a convertir la cubierta en el perímetro de un ring, Jung le acomodó el cuello de la camisa a su interlocutor, le repuso su exiliada chancleta, luego Freud se acomodó las barbas por sus propios medios (lo cual fue muy conveniente) y a continuación en una escena de amabilidad empalagosa empezaron a desarmarse en elogios mutuos.
Yo, a mis doce años y con toda la vida por delante, pensé lo peor; me dije: demasiado amor para una noche donde había dos locos más locos que cualquiera concertando entre golpes bajos el futuro de la salud mental. Y así, tranquilo conmigo mismo como estaba, me aproximé a babor a disfrutar de mi placer dionisíaco en la Tierra, en la mar o donde sea".


Un músico soberanamente loco a quien le seguimos la corriente.
 

sábado, 8 de octubre de 2016

La queja histérica

Finalmente llega el momento en que toda obsesiva logra darse cuenta y exclamar a los 4 vientos... ¡estoy rodeada de histéricos!

Una canción para amenizar el descubrimiento.
Seguimos con la onda armenia.

domingo, 24 de julio de 2016

Estudiando, entre otras cosas: las secuelas

Por un momento, leyendo el texto que ha trascendido como El historial Elizabeth (intercalado entre los Estudios sobre la histeria, de la autoría de Breuer y Freud), pensé en aquello que Freud denominó complejo sintomático de la astasia abasia (dificultades al caminar) como un grupo de edificios destinados al descanso de sus visitantes, y asociando libremente hasta imaginé un spot publicitario invitando a visitarlo....
AVISO DE SPOILER: cabe admitir de antemano que en la siguiente fabulación hay algunos guiños ;) al susodicho texto, pero para quienes no están familiarizados con aquél no resulta totalmente indigerible.

(Entónese con voz grave, profunda* y penetrante** y seductora*** de locutor): Complejo sintomático de la astasia abasia...

el lugar donde se olvidará de aquellas representaciones que le resultan tan inconciliables a su yo
 
Ud. podrá, así como en un ardid se despoja de sus prendas de vestir, desligarse del monto de afecto intensamente intolerable

y lo mudará convenientemente hacia una representación cuerpo bien histerógena

cuando en un baño de inmersión sin confesiones sentirá concretarse la eficacia sintomática en su propia piel


un dolor erótico instalado en su muslo derecho le revela que ya no piensa más en su cuñado buen mozo ni en el galán enfermizo de su padre

¡No lo piense más, venga a conseguirse un síntoma y a divorciarse de las preocupaciones!





Disfrute la experiencia única de dormir entre laureles, en estados hipnoides de consciencia.


 










* ** ***Notas "al pie del cañón": El exceso de psicoanálisis nos hace poner el falo en más lugares de los que quisiéramos.

miércoles, 20 de julio de 2016

Estudiando, entre cosas...

Vuelvo a leer de algún otro autor "tolerancia a la frustración" y me voy a enfermar de redundancia.

¿Que yo voy a diagnosticar lo qué...? Ah... sí... mi compulsión a la repetición.

Pero yo me resisto a clasificar a las personas, y sujetarlas a grilletes permanentes ni siquiera transitorios...

Se critica a la psiquiatría ortodoxa y a la psicología clásica pero al fin y al cabo se sigue cocinando con categorías lacerantes porque nos autorizamos con delirios de grandeza a renegar de la naturaleza y visto está que no nos brotan ramas del tronco, anulamos el cuerpo y todo lo demás... y todo muy lindo, nos despojamos también de las togas pero en el abismo nos creemos con la facultad de tomar determinaciones como jueces inquisidores. 

domingo, 26 de junio de 2016


  En tanto alma, más que hija de mis padres, me considero y por consiguiente, aprendo a valorarme como Expresión del Cosmos.

domingo, 19 de junio de 2016

Locura de amor

La locura
de que la locura
porte alguna función
que se parezca al intento
de propender hacia formas
más sanas de amor

 
   Hombre mirando al sudeste (1986), Eliseo Subiela.


"Sólo hay 4 preguntas fundamentales en la vida
 ¿Qué es sagrado?
¿De qué está hecho el espíritu?
¿Para qué vale la pena vivir?
¿Y para qué vale la pena morir?
La respuesta es la misma.
Sólo el amor.
Don Juan de Marco (1995), Jeremy Leven.

domingo, 12 de junio de 2016

Luminares

"Según Jung, yo tenía sueños especialmente difíciles y complicados, de los cuales yo no entendía una sola palabra. Eran verdaderos enigmas chinos sin sentido. Yo llegaba donde Jung con todos esos disparates y con gran esfuerzo, él extraía el significado. A veces tomaba un pañuelo, se secaba la frente y decía: "¿Qué harías si no tuvieras un Jung para entender este sueño tan complicado"?.



Marie Louise von Franz, en "El camino de los sueños. Conversaciones con Marie Louise von Franz", por Boa Fraser.
Ilustra el texto: Filemon, que es para Jung el equivalente de un guía espiritual, aportándole la certidumbre de no estar solo en el inicio de sus investigaciones sobre el inconsciente colectivo.

domingo, 3 de enero de 2016

El Cisne Negro

Dirección: Darren Aronofsky
(sí, sí: el mismísimo encargado de Pi)
Año: 2010


No puede ser más sincronístico este hecho: recibir el año nuevo decidida por curiosidad a mirar la película El cisne negro y destilar en su transcurso las lágrimas que me indicaban que estaba proyectando la médula de mi vida en otro contexto. Que se realiza hasta en el símbolo donde se muestra el intento de una psique desesperada por querer cruzar los límites arrancándose obsesivamente la piel.
Todos siempre supimos la historia: aquella de las hermanas gemelas opuestas de raíz, una que viste de luz y la otra menos conocida porque yace en la sombra, quienes no sólo van a hacerse la idea de entablar diálogo y reconciliarse, además van a tener que recrear el matrimonio sagrado: fundirse explícitamente para dar lugar a una mayor integridad, como cuando el principio femenino y masculino se sintetizan en un un nuevo ser...
Aunque para atravesar el proceso tengamos que ponernos de rodillas ante la crudeza de los modos con los cuales suele irrumpir nuestra Sombra, o Cisne Negro quien viene a quebrantarnos los cimientos de una estructura uniformemente sostenida, rígidamente mecánica y previsiblemente preparada. Como cuando encarnando el papel del Hades griego nuestro Señor de los Muertos arrebató a la doncella Perséfone de su perpetuo confinamiento en el útero de su polarizada madre. Donde es la fuerza del deseo, de la espontaneidad, de la astucia, de animarse a correr y a pedalear riesgos, de la sensualidad, de las sinuosidades, de la liberación, que vuelven a dar curso a la fluidez de la creatividad, de LA VIDA, porque nada podía latir allí donde nada entraba en movimiento. Con la templanza de saber que cuando nos decidamos a salir a la escena como Cisne Blanco lo haremos perfectamente renovados.
Dice Liz Greene que "en el seno de la psique hay un impulso hacia el crecimiento, que exige un cambio constante de aquellas formas mediante las cuales aquél se realiza. Lo quiera o no, el individuo debe crecer, y el ciclo del crecimiento incluye necesariamente un período de muerte, decadencia, nueva germinación, gestación y nuevo nacimiento. En la totalidad de la naturaleza se confirma este principio". 

martes, 11 de noviembre de 2014

Un tedio bien fallido

    La lectura académica de hoy me provocó un tedio bien ilustrativo: cuando releí un concepto que había acabado de apuntar, me di cuenta de que en lugar de "real", había escrito "trivial". Un tedio bien fallido, Dr. Freud.  

martes, 12 de noviembre de 2013

La recompensa de los temibles curiosos

     Dicen que los investigadores audaces no desdeñan de ninguna fuente, tal vez porque persisten en la creencia de que cualquier sitio en la ciudad puede albergar la pista más imprevista, mientras uno anda recopilando boletos de colectivo para luego descartarlos en su casa como ignorante inmutable. Así que menudo pretexto se otorgan estos exploradores de lo desapercibido para salir a curiosear como gatito con dos hocicos. Y huele allí, huele acá... algún estudiante de Psicología había decidido que su material de estudio de DPC muy útil había sido, muy detallado, muuuy apropiado para darse un empacho freudiano... pero el mismo ya había cumplido la mayoría de edad (databa de 2008) y como el susodicho universitario apenas era nostálgico o estaba empezando a poner en práctica el desapego "zen", resolvió dejar la patria potestad de sus retoños en manos de otros adoptantes ¡¡¡y a plena vista de los merodeadores curiosos!!!

     Frente a mí, junto al contenedor de basura destinado a la cuadra estaban cuando salí de casa. A decir verdad, fue aquella expresión enojadizo-canchera de Segismundo la que me tentó, ésa cuya muestra aparece en cuanto googleás "Freud" en el buscador de imágenes. Sí, donde además te apunta con un habano: "o me decís sin censura todo lo que se te ocurra o te quemo todo"... No puede menos que convocarte esa postura, aunque más no sea para amagar a convencerle: "che, desfruncite, ¿o acaso tenés 'un Edipo' no resuelto?", "peeero... alegrate un poco, que te va a hacer bien y quién sabe si no te evita una neurosis, al menos te ahorrás el psicólogo". Bueno... dejando los chistes a un lado por el momento, que el asunto se pone serio porque venía escribiendo que estaban bien sensuales los apuntes de DPC ante mis ojos y yo todavía tenía que rendir el examen final de esa materia y además, quién sabe si no estarían interesantes, y una lectura no hace mal, y yo canté primero... y etcétera. De manera que mi mirada fulminante ya se había paseado a mi alrededor anunciando que los apuntes eran míos, como para ir desestimando giles. Mi cuerpo venía a ser el cebo y el inconsciente irrefrenable echaba rienda suelta a capturar el material de estudio. Aplicando su teoría se conquista a la presa, me habían enseñado... o algo así. Ahora podía estar segura, me apresté a calcular mis movimientos, dibujé un trotecito de tres pasos y me abalancé heroica sobre la pila de hojas de DPC cuidadosamente acomodada dentro de un folio de los gruesos, el cual yacía sobre una caja. ¡Lo había logrado!, si hasta tenía a la música triunfal de Rocky tarareando en mi cabeza.

     Sin embargo, mi trotecito de tres pasos había sido lo suficientemente torpe como para empujar y echar por pavimento material de estudio de otras materias, que al parecer todo el tiempo durante el cual la mirada del viejo Segismundo me cautivó, también había esperado recostado sobre la caja. El hecho fue que no pude rescatarlos de la mugre citadina circundante y allí quedaron a la espera de otros estudiantes adoptivos. ¿Se puede creer que este texto había sido imaginado para servirle de introducción a lo que en realidad quería transmitir? Ay, ay, ay... las vueltas de Clarisa.

Con nosotros... la foto

jueves, 7 de noviembre de 2013

Prendimi l'anima

Te doy mi alma
Roberto Faenza
2002

-Sabina
-Loca linda.
-Ánima. 
-Guardiana del alma. 

    A veces queremos ser escuchados sin más, sin que nos antepongan prejuicios ni nos finalicen con juicios. Y qué más decir, inevitablemente que amamos a quien nos religa, que nos hace sentir parte y todo.
    La película comienza cuando una joven, emparentada con Sabina Spielrein, trata reconstruir su historia con la ayuda de un historiador que se aparece durante su búsqueda.
    Así, a partir de la lectura de textos y cartas, y la visita a lugares decisivos se vuelven a levantar los escenarios de los sucesos que unieron a Carl Jung con su primera paciente, Sabina.
    Me pareció excelente la Sabina que devolvió a la vida la actriz Emilia Fox, es exquisita en sus detalles y en verdad enamora, esta mujer que al parecer tenía algunas ideas sobre la reforma a este sistema que oprime e inhibe a tantos niños en nombre de la educación.

Tumbala Tumbala Tumbalalaika

video

Gracias a Luis Alves (You Tube) por el video

miércoles, 23 de enero de 2013

El Hombre y sus Símbolos

     Hola. Sólo vine a decir que me encanta este libro, así que en otras palabras, vengo a comunirlo. Y también puedo asegurar que se añadirá a la colección de los libros a releer. Que me ha motivado a querer atender a mis sueños, apoyando sobre la mesita de luz los instrumentos para anotarlos o en su caso intentar representarlos mediante el dibujo cuando despierte, antes de que los escurra el día. Y que será una tanza agradable, que me transportará a más de sus libros, a los cuales intentaré acercarme por mi cuenta aunque eso implique tener que ignorar conscientemente que existe el Instituto Jung en Buenos Aires, pero también signifique fijar una cita con el encantador estrés que supone el esfuerzo de la comprensión, y reservarme cierto dinero para helados comunidos. 

     Suele sucederme que cuando me topo con alguien llamativo a mi parecer en el sentido de que puedo crecer con lo que expresa, pero no incrementando medidas tangibles, sino desarraigándome de los prejuicios que cargo, aunque sea a través de un libro, me abrazo a él. Así que vengo a darle un abrazo de compañero psicológico a Carl Jung, si bien apenas lo conozco y sólo eso me baste para saber que me encuentro a una distancia y tal vez, dificultad no despreciables de su comprensión abarcadora, su relato me dio la impresión junto a las excelentes exposiciones de sus colaboradores de que ninguno de ellos saluda desde una nube, aunque tienen mucho que aportarnos. Se nota que su constancia puesta en el conocimiento ha contribuido a personalizarlos como seres de mente abierta, quienes acortan la brecha pues son capaces de atravesar la distancia que nos impone la forma que adoptamos en la materia. Sigo sin entender por qué nos apartan de sus obras en la facultad de Psicología. Creo que la ideología, además de que nos seduce con la pertenencia a un grupo, nos separa, convirtiendo a quienes disienten en otros y a quienes caemos, en desconocidos, tanto así nos violenta.


     "Lo que llamamos consciencia civilizada se ha ido separando, de forma constante, de sus instintos básicos. Pero estos instintos no han desaparecido. Simplemente han perdido su contacto con nuestra consciencia y, por tanto, se han visto obligados a hacerse valer mediante una forma indirecta. Esta puede ser por medio de síntomas físicos en el caso de las neurosis, o por medio de incidentes de diversas clases, con inexplicables raptos de malhumor; olvidos inesperados o equivocaciones al hablar. Al hombre le gusta creer que es dueño de su alma. Pero como es incapaz de dominar sus humores y emociones, o de darse cuenta de la miríada de formas ocultas con que los factores inconscientes se insinúan en sus disposiciones y decisiones, en realidad, no es su dueño. Estos factores inconscientes deben su existencia a la autonomía de los arquetipos. El hombre moderno se protege, por medio de un sistema de compartimientos, contra la idea de ver dividido su propio dominio. Ciertas zonas de la vida exterior y de su propia conducta se mantienen, como si dijéramos, en cajones separados y jamás se enfrentan mutuamente. Como ejemplo de esa especie de psicología en compartimientos, recuerdo el caso de un alcohólico que llegó a quedar bajo la influencia laudable de cierto movimiento religioso y, que necesitaba beber. Era evidente que Jesús le había curado con un milagro y, por tanto, le mostraron como el testigo de la gracia divina o de la eficacia de la mencionada organización religiosa. Pero unas semanas después de la confesión pública, la novedad comenzó a esfumarse y pareció apropiado algún refresco alcohólico, y de ese modo volvió a beber. Pero esta vez la caritativa organización religiosa llegó a la conclusión de que el caso era “patológico” y, evidentemente, no era adecuado para la intervención de Jesús, así es que le llevaron a una clínica para que el médico lo hiciera mejor que el divino Sanador. Este es un aspecto de la moderna mente “cultural” que merece lo examinemos. Muestra un alarmante grado de disociación y confusión psicológicas. Si, por un momento consideramos a la humanidad como un individuo, vemos que el género humano es como una persona arrastrada por fuerzas inconscientes; y también al género humano le gusta mantener relegados ciertos problemas en cajones separados. Pero esta es la razón de que concedamos tanta consideración a lo que estamos haciendo, porque la humanidad se ve ahora amenazada por peligros autocreados y mortales que se están desarrollando fuera de nuestro dominio. Nuestro mando, por así decirlo, está disociado como un neurótico, con el telón de acero marcando la simbólica línea de división. El hombre occidental, dándose cuenta del agresivo deseo de poder del Este, se ve forzado a tomar medidas extraordinarias de defensa, al mismo tiempo que se jacta de su virtud y sus buenas intenciones. Lo que no consigue ver es que son sus propios vicios, que ha cubierto con buenos modales internacionales, los que el comunista le devuelve, descarada y metódicamente, como un reflejo en el rostro. Lo que Occidente toleró, aunque secretamente y con una ligera sensación de vergüenza (la mentira diplomática, el engaño sistemático, las amenazas veladas), sale ahora a plena luz y en gran cantidad procedente del Este y nos ata con nudos neuróticos. Es el rostro de la sombra de su propio mal, que sonríe con una mueca al hombre occidental desde el otro lado del telón de acero. Es ese estado de cosas el que explica el peculiar sentimiento de desamparo de tantas gentes de sociedades occidentales. Han comenzado a darse cuenta de que las dificultades con las que nos enfrentamos son problemas morales y que los intentos para resolverlos con una política de acumulamiento de armas nucleares o de “competición” económica sirve de poco, porque corta los caminos a unos y otros. Muchos de nosotros comprendemos ahora que los medios morales y mentales serían más eficaces, ya que podrían proporcionarnos una inmunidad psíquica contra la infección siempre creciente. Pero todos esos intentos han demostrado su singular ineficacia, y la seguirán teniendo mientras tratemos de convencer al mundo y a nosotros de que son solamente ellos (es decir, nuestros adversarios) quienes están equivocados. Sería mucho mejor para nosotros hacer intentos serios para reconocer nuestra propia sombra y sus hechos malvados. Si pudiéramos ver nuestra sombra (el lado oscuro de nuestra naturaleza), seríamos inmunes a toda infección moral y mental y a toda insinuación. Tal como están ahora las cosas, estamos expuestos a cualquier infección, porque, en realidad, estamos haciendo, en la práctica, las mismas cosas que ellos. Sólo que nosotros tenemos la desventaja adicional de que ni vemos ni deseamos comprender lo que estamos haciendo bajo la capa de los buenos modales. El mundo comunista, como puede observarse, tiene un gran mito (al que llamamos ilusión, con la vana esperanza de que nuestro juicio superior lo haga desaparecer). Es el sueño arquetípico, consagrado por el tiempo, de una Edad de Oro (o Paraíso), donde todo se provee en abundancia a todo el mundo, y un jefe grande, justo y sabio, gobierna el jardín de infancia de la humanidad. Este poderoso arquetipo, en su forma infantil, se ha apoderado de ellos, pero jamás desaparecerá del mundo con la simple mirada de nuestro superior punto de vista. Incluso lo mantenemos con nuestro propio infantilismo, porque nuestra civilización occidental también está aferrada por esa mitología. Inconscientemente, acariciamos los mismos prejuicios, esperanzas y anhelos. También creemos en el estado feliz, la paz universal, la igualdad de los hombres, en sus eternos derechos humanos, en la justicia, la verdad y (no lo digamos en voz demasiado alta) en el Reino de Dios en la tierra.
     La triste verdad es que la auténtica vida del hombre consiste en un complejo de oposiciones inexorables: día y noche, nacimiento y muerte, felicidad y desgracia, bueno y malo. Ni siquiera estamos seguros de que uno prevalecerá sobre el otro, de que el bien vencerá al mal o la alegría derrotará a la tristeza. La vida es un campo de batalla. Siempre lo fue y siempre lo será, y si no fuera así, la existencia llegaría a su fin".


El Hombre y Sus Símbolos (1964)
Carl Gustav Jung 

martes, 4 de septiembre de 2012

La santa curiosidad

"Siéntete como un niño pequeño ante los hechos
y prepárate a abandonar cualquier noción preconcebida,
sigue humildemente adondequiera
y a cualquier abismo que conduzca la naturaleza,
o no aprenderás nada".
Thomas Henry Huxley en El Paradigma Holográfico

     Qué menoscabo hacia aquellos estudiantes imbuidos de deseos de conocer teorías que indagaron en un fenómeno tan apasionante de estudiar como lo es la percepción (a la manera que, por ejemplo, lo expone la escuela psicológica de la Gestalt), el tener que verse forzados a aceptar que los docentes a cargo de las materias que curso en la Facultad de Psicología de Rosario no pueden retirarse de su raigambre psicoanalítica al menos lo que dure el tiempo de hora y media de clase.

     Tal vez ignoren que en nuestros primeros acercamientos, los prejuicios que encierran sus referencias de reprobación a dichas teorías desalientan las posteriores revisiones, coyuntura que sólo puedo comprender desde su inferencia prematura de que todos los estudiantes ya hayamos decidido en primer año adoptar como método de trabajo al psicoanálisis. No desacredito, claro que se hayan formado una opinión propia de otras escuelas, sólo que me resisto a dar como verosímiles críticas que muestran su invalidez desde que son infundadas. 

     Me considero afortunada cuando descubro que puedo contar con el entusiasmo que me brinda mi curiosidad, la cual me impide descartar nada de antemano, sin antes haber despertado mi atención a posar mis ojos sobre ello. Aunque creo que esta cualidad debería ser motivada o fortalecida en la educación, sobre todo desde quienes se encuentran orientando la dirección donde se encaminan las clases, como lo son los docentes. Puesto que si un docente carece de esta disposición, el espíritu curioso, esencial en mi opinión para no desviarse nunca del intrincado camino del aprendizaje, y en cambio se presta a visiones prestablecidas, muchas de las cuales se replican si uno transita varias materias a la vez, ante ningún imperativo de examen podrá lograr que los estudiantes se aparten de la lógica del estudio a base de la memorización de libro y purga textual de autor, que muchos luego, de manera contradictoria, manifiestan despreciar.

     Resulta claro, y de aquí se desprende, que esta crítica también está dirigida hacia a mí por haber adherido a la cobardía de la indecisión, porque no fui capaz de haber alzado la mano durante la clase para decir que según mis últimas lecturas el principio sobre el cual se sostenía la teoría de la Gestalt quedaría demostrado gracias a la teoría holográfica, y aún viceversa... cuando ella, docente de D.P.C, tuvo que expresar que "algunos todavía creen que los animales sueñan... como si pudieran pensar". Con mi silencio incliné la cabeza ante la autoridad y en apenas el transcurso de efímeros segundos firmé mi aval a una muy peligrosa realidad (que se ensancha casi inconscientemente), contribuyendo a asentar el riesgo de que en lugar de una genuina formación (que por cierto, no cese) que no sólo tienda a la obtención de un trabajo sino a abarcar nuestra posición en el mundo y en nosotros mismos, por el contrario se nos esté inculcando un adoctrinamiento que nos acostumbre a dar por sentados los hechos sin necesidad de una discusión previa, que nos haga conformistas, holgazanes de mente, enjaulados de prejuicios que aplastan todo intento de crecimiento, fieles hasta el punto de ser moldeados de acuerdo a las exigencias exteriores e ignorando que no es otro que cada uno el responsable de hacerla valer en su sentido más pleno, el de vivir.