martes, 7 de agosto de 2012

Bienvenida, Momo

     
     Ojalá todos pudieran conocer a esta niña, y si esta posibilidad resultase tan remota como para esfumarse de la realidad y quedarse a vivir donde los sueños crecen hasta hacerse mayores, que todos al menos podamos alcanzar sus rizos a través del libro, aprendiendo de su peculiar cualidad, una prácticamente ignota siendo que a menudo se la confunde emparentándola con enunciados de juicios y opiniones, la de saber escuchar. Espero que también intuyan que el de la novela es sólo un título, y no repriman fuera los deseos de concretar un abrazo con los encantadores Beppo o Gigi suscitados durante la lectura, o cómo no, los deseos de entablar algún juego con alguno de los niños vecinos... o aún mejor, olvidarse de los caracteres físicos por un rato, y sumirse en una zambullida al interior a buscar a aquél niño que no se perdió del todo, porque seguramente se habrá ido a jugar a las escondidas.
     Presiento que este libro va a convertirse en uno de mis favoritos, de modo que ya comencé a prepararle su refugio en mi mesita de luz. Probablemente su entorno no albergará algún cuadro como el que fue obra del albañil, a causa de mi carencia de aptitudes artísticas (y aquí los lectores de Saint-Exupéry podrán comprenderme), ni (por razones que no precisan explicación) podré construirle un hogar donde circule fuego en materia, pero intentaré transmitirle la calidez de varias emociones.

jueves, 26 de julio de 2012

Perfectamente asemejados

     Se encuentra sentada observando un espectáculo del cual aún no es parte. Alrededor, la gente, sentada o de pie, se acomoda ante la inminencia del recital anunciada por el despertar de las luces de colores y la presentación de los instrumentos musicales dispersándose sobre el escenario. Desde allí, una banda acuñada en el momento Familia Fa-Sol se va agrupando mientras ella, desde el suelo, sigue preguntándose acerca de instrumentos que aprecia por primera vez. En su interior, le corretean las ganas de disfrutar como lo ha hecho a lo largo de una tarde que no sólo adoptó los colores del Sol y del cielo celeste, sino que inhaló la textura del parque, el aroma al aire libre celebrado con mate, y pronto, los sabores de deliciosas tartas y porciones de budín casero de camping. A su lado, su tierna compañía le recuerda qué bello es sentirse amada... y qué ganas le brotan de retribuir lo recibido y de saberse entonces dadora, para aguardar con el anhelo de quien espera el arribo del beso que estaciona en los labios pero cuya sustancia asciende al alma. Qué impulso cuando suena la música, y lo ve oscilar su cabeza de un lado a otro al ritmo de unos tambores (todavía sigo sin haber descubierto sus nombres exactos), sus brazos complementan la simetría conjugándose con la melodía que ya lo ha alcanzado, su ser todo sincroniza, como acompañado por una ella que allí está presente pero que sólo se atreve a bailar en su interior.

     Los niños siempre son los primeros en levantarse rumbo al juego, ellos aún no saben de la simpatía que el adulto le guarda al disimulo, sus cuerpecitos tejen formas tan inverosímiles como vivaces sin atender a los reparos que pueda prestar un ignoto observador. Y ella... bastante grande ya... no puede pararse sobre sus dos piernas a causa de algún intersticio a través del cual insiste tozuda la timidez. Si al menos pudiera significar con el cuerpo su encanto por la música, si pudiera entusiasmarse con los movimientos libres de algunas parejas que recreaban la pista inventada por los niños... los niños que con apenas haber entablado algunos juegos, bailaban dibujando una ronda. Y yo, cautiva de mi mente, encadenada a mi falta de espontaneidad persistiendo allí al piso de mi indecisión.

     No sé si referirme a él o a ella, porque su invitación entrañó todo su ser. Dejando los bolsos a un lado, sacamos a danzar a la realidad, y en cuanto a la ensoñación, creo que la guardaste... gracias por haberla guardado dentro de la mochila. Qué osadía me representabas, poder comprender el alcance de la obra de creación que implicaba acudir a la imaginación que marcaban mis pies... ¡qué dicha acompañarte siguiendo tus pasos! Ensayaba la aventura del artista que elabora arte por arte, y aún se atreve a introducir al placer en la ecuación. Delirio avalado por la multiformidad yoica hessiana éste, el de transmutar multiplicándonos en diversos haces. Fuera de tiempo, como descriptos por la consigna del día, vibrábamos sostenidos por las notas, siendo empujados en un trance musical conducidos por una bella voz femenina a producir saltos también en espacio y aceptar terminar transportándonos al universo cuántico perfectamente entrelazado. Allí donde cabe cualquier posibilidad, donde es factible creer que todavía se es como un niño al cual ni se le ocurre sospecharse incapaz de contar con los lápices de colores necesarios para trazar una danza de realidad con brazos y piernas extendidos. Perfectamente asemejados. 

miércoles, 25 de julio de 2012

Siempre Hesse, y su dulce constancia :)

     "Mi historia me es más importante que a cualquier poeta la suya, pues es la mía propia y es la historia de un hombre -no la de un hombre inventado, posible o inexistente en cualquier forma, sino la de un hombre real, único y vivo-. Hoy se sabe menos que nunca lo que es eso, lo que es un hombre realmente vivo, y se lleva a morir bajo el fuego a millares de hombres, cada uno de los cuales es un ensayo único y precioso de la Naturaleza. Si no fuéramos algo más que individuos aislados, si cada uno de nosotros pudiera ser borrado por completo del Mundo por una bala de fusil, no tendría ya sentido alguno relatar historias. Pero cada uno de los hombres no es tan sólo él mismo; es también el punto único, particularísimo, importante siempre y singular, en el que se cruzan los fenómenos del Mundo, sólo una vez de aquel modo y nunca más. Así, la historia de cada hombre es esencial, eterna y divina, y cada hombre, mientras vive en alguna parte y cumple la voluntad de la Naturaleza, es algo maravilloso y digno de toda atención. En cada uno de los hombres se ha hecho forma el espíritu, en cada uno padece la criatura, en cada uno de ellos es crucificado un redentor. 
    [...] No soy un hombre que sabe. He sido un hombre que busca y lo soy aún, pero no busco ya en las estrellas ni en los libros: comienzo a escuchar las enseñanzas que mi sangre murmura en mí. Mi historia no es agradable, no es suave ni armoniosa como las historias inventadas; sabe a insensatez y a confusión, a locura y ensueño, como la vida de todos los hombres que no quieren mentirse a sí mismos.
    La vida de todo hombre es un camino hacia sí mismo, la tentativa de un camino, la huella de un sendero. Ningún hombre ha sido nunca por completo él mismo; pero todos aspiran a llegar a serlo, oscuramente unos, más claramente otros, cada uno como puede. Todos llevan consigo, hasta el fin viscosidades y cáscaras de huevo de un mundo primordial. Alguno no llegará jamás a ser hombre, y sigue siendo rana, ardilla u hormiga. Otro es hombre de medio cuerpo arriba, y el resto, pez. Pero cada uno es un impulso de la Naturaleza hacia el hombre".

     Herman Hesse, Demian.



Donde los interrogantes proliferan y la incertidumbre se instala,
su presencia me inscribe la respuesta.
Como si se sumergiera por dentro, me revela la liviandad de la gravedad, 
y nos entrelazamos, haciendo valer la ley universal,
mientras vamos descifrando la trampa que suele jugar el lenguaje del pensar.

Hoy se me ocurrió identificar la disposición a la imitación como traición,
pero a la vez establecer
el deseo de llegar a mí a través de Él,
la respuesta que preciso ahora concretada
en la dicha que hallo junto a su dulce constancia.

martes, 24 de julio de 2012

IV

     Si compartir supone inmanente la partición, combinemos nuestros seres en la comunión y practiquemos con ella, la unión. ¿Y si comunimos?

miércoles, 18 de julio de 2012

Quedándote o Yéndote



"Y deberás plantar
y ver así a la flor nacer.
Y deberás crear,
si quieres ver a tu tierra en paz.
El sol empuja con su luz,
el cielo brilla renovando la vida.

Y deberás amar,
amar, amar hasta morir.
Y deberás crecer, sabiendo reír y llorar.
La lluvia borra la maldad
y lava todas las heridas de tu alma.
De tí saldrá la luz,
tan sólo así serás feliz ♫






Y deberás luchar
si quieres descubrir la fe.
La lluvia borra la maldad
y lava todas las heridas de tu alma.

Este agua lleva en sí
la fuerza del fuego,
la voz que responde por tí...
por mí...
y esto será siempre así:
quedándote o yéndote".




 ♪ Quedándote o Yéndote
Luis Alberto Spinetta
Fotografías: el Sol de verano irradia los zapallitos en la casa de mi abuela